viernes, 13 de marzo de 2015

Desarrollo de la personalidad en preescolar

La personalidad es un conjunto de conductas y características propias de una persona. El desarrollo de la personalidad se inicia durante los primeros años de vida y trascurre a lo largo del desarrollo vital.
La personalidad es parte de la identidad de una persona, su forma de pensar, de sentir, de actuar. Formas diversas de comportamientos que incluyen sentimientos y emociones que son la base de la forma de pensar y actuar de las personas pequeñas o mayores
En general, y sin atender a definiciones ni teorías concretas, el desarrollo de la personalidad hace referencia a las tendencias individuales de las personas y a los procesos emocionales o forma de sentir y expresarse emocionalmente, en este caso al desarrollo individual de los niños menores de seis años.
El desarrollo de la personalidad es por lo tanto una tendencia a actuar de una manera y  una tendencia particular de reaccionar emocionalmente.
La forma de pensar y actuar se relaciona con tendencias innatas, psicofisiológicas, y con el aprendizaje socio-afectivo en interacción con el ambiente.
Hay un alto consenso en que la personalidad permanece relativamente estable durante la vida,  que existen patrones o tendencias que permiten agrupar a las personas dentro un perfil de personalidad y que los primeros años de vida, especialmente entre los dos y los 7 años, son importantes para el desarrollo social y de la personalidad.
Las teorías   de la personalidad tratan de explicar cómo se produce y se desarrolla la personalidad.
G. J. Craig (2001, p. 239 en Desarrollo Psicológico; Ed. Pearson) enumera 3 teorías que estudian el desarrollo de la personalidad en la infancia:
1.- Teorías psicodinámicas: Freud destaca la importancia del desarrollo de los instintos fisiológicos y la exigencias sociales para controlar los deseos, emociones y aceptar normas sociales, los instintos y las exigencias sociales entran en conflicto entre lo que se desea y lo que se puede hacer y a partir de este esquema de funcionamiento socio-personal se desarrolla una tendencia de la personalidad que impulsa y estimula una forma de comportarse, de actuar, tendencias neuróticas, psicóticas que van marcando el comportamiento de las personas y su personalidad, pueden terminar en trastornos o simplemente una forma de actuar de estilo o tendencia personal: más extrovertido, menos extrovertido, impulsivo, normativo, etc.

"Freud insistió en que el preescolar debe aprender a afrontar las intensas emociones innatas en formas que sean aceptables para la sociedad” p. 239, apartado Revisión de tres teorías. Cap. 7.
2.- Teorías Aprendizaje Social: El desarrollo del comportamiento personal o la personalidad es el resultado de las influencias del ambiente asimiladas y elaboradas de forma individual y cognitiva por el sujeto. Las conductas se moldean y se aprende a actuar de una manera determinada observando modelos de comportamiento-conductas.
"La conducta del niño es moldeada no sólo por las recompensas y castigos externos, sino también por los modelos de los roles.” p. 239, apartado Revisión de tres teorías. Cap. 7.
3.- Teorías cognitivas: El núcleo del desarrollo de la personalidad puede estar influido de varias formas fundamentales, según el enfoque teórico constructivista que se utilice.
Ahora bien, las teorías cognitivas tienen en común que el desarrollo social-personal depende de factores cognitivos, del desarrollo y habilidades cognitivas que permiten comprender, percibir y elegir conductas y controlarlas.   Estas conductas externas, ambientales, son controladas y adquiridas cognitivamente, en dependencia e interrelación con factores innatos, físico-biológicos, y ambientales. Según el enfoque constructivista que se elija el peso específico del desarrollo de la personalidad y del desarrollo social de las conductas estará influido por factores innatos, externo-ambientales o interno-individual, y en función de las etapas del desarrollo el sujeto puede controlar y adquirir o no ciertas conductas personales y sociales.
El niño aprende a desarrollar conductas de género: según sea un niño o una niña, aprende a desarrollar conductas según el rol: alumno-educador, hijos-familia, aprende a desarrollar conductas según contextos: en la calle, en casa, en el patio, en clase y así sucesivamente según la edad, los contextos y las normas sociales de su ambiente micro (familia) y macro (entorno social-cultural), estas conductas perfilan la forma de ser de grupos sociales, culturas, países y a la vez los individuos actuar dentro de esas culturas según sus propias formas personales, según su personalidad.
En síntesis, un complejo de factores que puede controlar el individuo en función de la edad y en función de sus adquisiciones y desarrollo cognitivo.
Y en cualquier caso, la influencia de la familia, del ambiente y de la educación favorece o desfavorece el desarrollo de la personalidad sana, en mayor o menor medida según los recursos personales de los niños.
Dimensión socio-afectiva
La comprensión de la dimensión socio-afectiva hace evidente la importancia que tiene la socialización y la afectividad en el desarrollo armónico e integral en los primeros años de vida incluyendo el periodo de tres a cinco años. 
El desarrollo socio-afectivo en el niño juega un papel fundamental en el afianzamiento de su personalidad, auto imagen, auto concepto y autonomía, esenciales para la consolidación de su subjetividad, como también en las relaciones que establece con los padres, hermanos, docentes, niños y adultos cercanos a él, de esta forma va logrando crear su manera personal de vivir, sentir y expresar emociones y sentimientos frente a los objetos, animales y personas del mundo, la manera de actuar, disentir y juzgar sus propias actuaciones y las de los demás, al igual que la manera de tomar sus propias determinaciones. 
La emocionalidad en el niño es intensa, domina parte de sus acciones, pero es igualmente cambiante: de estados de retraimiento y tristeza, puede pasar a la alegría y el bullicio, olvidando rápidamente las causas que provocaron la situación anterior. El control sobre sus emociones es débil, no pone distancia entre él y sus sentimientos y difícilmente llega a criticarlos, juzgarlos o corregirlos; es impulsivo y vive con profundidad sus penas y alegrías, haciendo a veces que sus temores sean intensos. El niño pone emoción y sentimiento en todo lo que hace, y mucho más aún cuando la actividad es lúdica, por ello las realiza con entusiasmo o por el contrario se niega con gran resistencia a realizarlas.
El niño va logrando su desarrollo afectivo a través de esta emotividad y sus diferentes manifestaciones, de la misma forma como las otras personas, especialmente los más cercanos y significativos para él, como docentes, adultos, amigos, las asumen y le ayudan a vivirlas. Una relación positiva con ellos es estimulante y eficaz, así como una negativa malogra los esfuerzos de los niños y crea riesgo de desarrollar cualquier tipo de conductas frustradas o sentimientos de fracaso. 
Procurar un adecuado desarrollo socio - afectivo del niño implica facilitar la expresión de sus emociones, tanto de ira, rabia, temor, llanto, como también de bienestar, alegría, gozo, amor, entusiasmo, darle seguridad en sus acciones, facilitando la oportunidad de escoger, decidir y valorar dentro de una relación de respeto mutuo, de aceptación, de cooperación voluntaria, de libertad de expresión, de apreciación de sus propios valores y de solidaridad y participación, hace parte de la formación para la vida, por cuanto permite a los niños ir creando su propio esquema de convicciones morales y de formas de relacionarse con los demás.
¿Qué es el Desarrollo Socio‐emocional?
El desarrollo socio‐emocional es la capacidad de un niño de comprender los sentimientos de los demás, controlar sus propios sentimientos y comportamientos y llevarse bien con sus compañeros. Para que los niños puedan adquirir las habilidades básicas que   necesitan, tal como cooperación, seguir  instrucciones, demostrar control propio y prestar atención,   deben poseer habilidades socio‐emocionales. Los sentimientos de confianza, seguridad, amistad, afecto y humor  son todos parte del desarrollo socio‐emocional de un niño. Una relación positiva de un niño con adultos que le inspire confianza y seguridad, es la clave para el desarrollo socio‐emocional exitoso.
El desarrollo socio‐emocional implica la adquisición de un conjunto de habilidades. Entre ellas las más importantes son la capacidad de:
·         Identificar y comprender sus propios sentimientos
·         Interpretar y comprender con exactitud el estado emocional de otras personas
·         Manejar emociones fuertes y sus expresiones de una forma constructiva
·         Regular su propio comportamiento
·         Desarrollar la capacidad para sentir empatía por los demás
·         Establecer y mantener relaciones
Cada una de estas habilidades se desarrollan a un ritmo propio y se sustentan una sobre la otra. El fundamento del desarrollo socio‐emocional se inicia en la infancia. Un bebé de dos meses de edad se tranquiliza y sonríe al oír la voz de uno de sus padres. Cuando la persona que cuida al niño le habla, él/ella fija su atención en la cara de la persona amada.   Saber leer las señales de su niño y prestarle atención desde el momento en que nace , da inicio a la formación  de su desarrollo socio‐emocional. Desarrollando así una relación de seguridad, confianza y amor.
BIENESTAR SOCIO‐EMOCIONAL
Desarrollar la capacidad para experimentar y controlar las emociones, formar relaciones positivas seguras  y explorar y aprender en todas las áreas del ambiente del niño (familia, comunidad y origen cultural).  
Las relaciones son clave para desarrollar confianza, empatía, compasión, generosidad y consciencia.
¿Por qué es Importante el Desarrollo Socio-Emocional?
El desarrollo socio‐emocional de un niño es tan importante como su desarrollo cognitivo y físico. Es importante saber que los niños no nacen con habilidades socio‐emocionales. El rol de sus padres, las personas que los cuidan y sus maestros, es  enseñar y promover estas habilidades.  
   El desarrollo socio‐emocional provee al niño un sentido de quién  es él en el mundo, cómo aprende   y le  ayuda a establecer relaciones de calidad con los demás. Esto es lo que impulsa a un individuo a comunicarse, conectarse con otros y lo que es aún más importante, le ayuda a resolver conflictos, adquirir confianza en sí mismo y lograr sus metas. Establecer una firme base socio‐emocional desde la niñez  ayudará al niño a prosperar y ser feliz en la vida.  Estará  mejor preparado  para manejar el estrés y perseverar durante los momentos difíciles de su vida adulta.
¿Cómo podemos, nosotros como padres, apoyar el desarrollo  socio‐emocional de nuestro hijo?
 En el pasado, los educadores han hecho énfasis en las habilidades académicas para determinar el éxito de un niño. Esos días anticuados   pasaron hace mucho y ahora sabemos la importancia que tiene el desarrollo socio‐emocional.  El método para enseñar el desarrollo socio‐emocional es más incierto que el desarrollo físico o cognitivo, pero existe una cantidad cada vez mayor de investigaciones disponibles para apoyarlo. Dicho esto, nosotros como padres y educadores debemos aprender a interpretar las señales emocionales de nuestros niños, para que podamos ayudarlos a identificar sus emociones; ser un ejemplo de comportamiento; interactuar con ellos en   forma afectuosa; demostrar consideración por sus sentimientos, deseos y necesidades; expresar interés en sus actividades diarias; respetar sus puntos de vista; expresar orgullo por sus logros y motivarlos y apoyarlos durante los momentos de estrés.
NIÑOS DE EDAD PREESCOLAR (3 A 5 AÑOS)
Las personas más importantes en la vida de los niños en edad preescolar es su familia.
Durante los primeros años preescolares, los niños desean complacer a los demás.  Con   frecuencia necesitan aprobación, reafirmación y atención. Pueden sentir miedo cuando se separan de los padres o de las personas que los cuidan, pero generalmente se consuelan y se ajustan fácilmente a   nuevos ambientes en unos cuantos minutos. Los niños en edad preescolar empiezan a aprender cómo interactuar con sus compañeros.    
Tienen más capacidad para adquirir habilidades socio‐emocionales porque ya se han desarrollado más mental y físicamente. Tienen mayor capacidad para autorregularse   y han aprendido a interpretar las emociones de las demás personas.  
A los tres años de edad, el niño da un gran salto al mundo de la socialización. Cuando los niños de esta edad se exponen a oportunidades sociales, estarán atraídos naturalmente hacia el juego social. La función de los padres y de las personas que los cuidan es   “orientar” al niño durante las interacciones sociales, cuando   lo necesiten. Los padres y   adultos deben enseñarles a los niños palabras para que participen en el juego y deben darles opciones sobre cómo resolver conflictos. Empezar a aprender estas habilidades en este momento desarrollará la confianza en sí mismos   y los hará sentirse positivos al   jugar con otros niños.  
La imaginación de los niños aumenta a esta edad. Es importante dejar que   sea creativo y motivar su imaginación. “Con toda esta imaginación burbujeante, aparecen dos nuevos atributos. Lo más probable es que aparezca el sentido del humor y será evidente su capacidad   de demostrar   empatia por los demás”.  
A los cuatro años de edad, los niños en edad preescolar pasan mucho tiempo divirtiéndose con juegos de fantasía. Intentan imitar a  todas las personas desde papá y mamá, hasta el basurero o el policía. El propósito detrás de este tipo de juego es entender la función de los adultos en sus vidas. La personalidad y el control emocional del niño se desarrollan mucho durante los años preescolares. Enseñarle y ayudarle   a comprender y a  reconocer sus sentimientos, le ayudará mientras continúa creciendo. Se está creando la base fundamental para las interacciones sociales de toda la vida.
Conforme los niños preescolares crecen, empiezan a depender menos de los demás.
Tienen más confianza y son más independientes.  Empiezan a comprender cómo comportarse en situaciones sociales, cooperando, compartiendo y cumpliendo con las reglas. Notará  que su niño discutirá más con usted para justificar sus deseos e ideas. Se dará cuenta que ellos pueden usar la lógica para justificar la razón por la cual deberían poder hacer algo con lo que usted  anteriormente no estaba  de acuerdo que   hicieran.
Es nuestro trabajo ser  ejemplo de la conducta que deseamos de parte de nuestros niños, ayudándolos a identificar y a validar sus sentimientos y enseñándoles habilidades para interactuar con sus compañeros.
Recuerde que los niños son diferentes. Un niño puede ser extrovertido, cariñoso y reaccionar con curiosidad ante situaciones nuevas. Otros niños podrían ser tímidos, tener dificultad para entrar en confianza con las personas y ser cautelosos ante situaciones nuevas o podrían ser exigentes y poco colaboradores. Ninguna personalidad es “mejor” o “peor” que cualquier otra. Podría ser más difícil para algunos niños que para otros participar en los juegos con sus compañeros, lo cual está bien. Como padres y personas a cargo de un niño, podemos ayudarlos con sus emociones, proporcionándoles estructura, consistencia y expectativas realistas con respecto a su conducta. Esto les ayudará a adquirir más confianza para establecer amistades y a participar en los juegos con sus compañeros. Las habilidades socio‐emocionales permanecerán con el niño durante toda su vida
DESARROLLO SOCIAL Y EMOCIONAL DE LOS NIÑOS DE EDAD PRE-ESCOLAR, DE 3 A 5 AÑOS
·  Disfrutan los juegos de pretender con otros niños
·  Empiezan a aprender a compartir y a demostrar mejor capacidad para tomar turnos
·  Tienen necesidad de conocer reglas claras  y consistentes y las consecuencias por romperlas
·  Necesitan motivación para expresar sus sentimientos por medio de palabras
·  Empiezan a hacerse responsables por sus actos
·  Los amigos son más interesantes que los adultos
·  Juegan afuera con poca supervisión; les gusta que se les tenga confianza
·  Usan más las palabras para resolver conflictos  
·  Tienen cierta capacidad para sentir empatía  
Cuando los niños son pequeños, los padres, las personas que los cuidan, los maestros de preescolar y otros adultos son las influencias más importantes en su desarrollo social y emocional.
ACTIVIDADES PARA PROMOVER EL DESARROLLO SOCIO‐EMOCIONAL: NIÑOS DE 3 A 5 AÑOS    
• Jugar en grupos pequeños, para que usted pueda ayudar    a su niño durante los conflictos.
·  Jugar con juegos de mesa en los que se tomen turnos
·  Leer libros acerca de diferentes sentimientos  
·  Jugar a pretender para proveerles del lenguaje y ejemplos de cómo jugar con otros niños
·  Ponerlos a ayudar en la casa (guardar sus juguetes, sacar la ropa de la secadora, ayudar a cargar arơculos)
·  Darles opciones acerca de cosas que ellos pueden hacer o tener   4 y 5 años
• Proveer oportunidades para jugar afuera con los demás, pero mantener la vigilancia
·  Pedirle al niño que hable acerca de un libro que leyeron y hacerle preguntas acerca del libro
·  Llevarlo al parque, al museo o la biblioteca para que participe con otros
·  Motivarle para que tome decisiones
·  Pedirle   que ayude con quehaceres (poner la mesa, darle de comer al perro, recoger los juguetes, ayudar a cocinar)  
¿Qué pueden hacer las personas que cuidan a los niños y los padres para desarrollar habilidades socio-emocionales?
· Seguir reglas, rutinas e instrucciones
· Identificar los sentimientos en sí mismo y en los demás
· Controlar el enojo y los impulsos
· Resolver problemas
· Sugerir a sus compañeros temas para   juegos y   actividades  
·  Compartir los juguetes y otros materiales  
·  Tomar turnos ·  Ayudar a adultos y a compañeros
·  Elogiar
·  Entender cómo y cuándo disculparse
·  Expresar   empatía hacia los sentimientos de los demás
·  Reconocer que el enojo puede impedir   la solución de los problemas, aprender cómo reconocer el enojo en sí mismo y en los demás y cómo calmarse
·  Conocer las maneras apropiadas para expresar el enojo.  
  Un títere puede contar cuentos acerca de diferentes temas. Haga que el títere haga preguntas y que el niño las responda para ayudar a resolver el problema del títere.
 CÓMO ENSEÑAR HABILIDADES SOCIALES   MÉTODO DE SEIS PASOS PARA RESOLVER PROBLEMAS
1. Ayude a los niños a expresar el problema (“Veo que estás enojado por esto”). Pídale a cada niño que describa lo que sucede y que después repita el problema (recuérdeles las reglas de seguridad).
2. Ayude a los niños a generar ideas que puedan resolver el problema. “¿Cómo podrías resolver el problema?” (de sugerencias si es necesario).
3. Hable acerca de las ideas que podrían dar resultado. Hable acerca de situaciones hipotéticas y sus soluciones “¿Qué tal si……?” “¿Y si…….?”
4. Haga que los niños lleguen a un acuerdo acerca de lo que ellos piensan que es justo. “¿Te parece bien esto?”
5. Ayude a los niños a intentar la idea. Retroceda y observe cómo interactúan los niños.
6. Revise las ideas para ver cómo funcionaron. Después que ellos jueguen exitosamente durante algunos minutos, vuelva a entrar en la conversación. Determine si ellos necesitan más ejemplos. Elógielos por la forma en la que hablaron acerca del problema. Proporcione ejemplos específicos, “Todos ustedes hicieron un gran trabajo al determinar cómo jugar juntos.  
EL PAPEL DE LOS JUEGOS SIMBÓLICOS
Estimula la comunicación y cooperación con los iguales: El deseo de reproducir el mundo del adulto hace que el niño/a necesite compañeros/as de juego, esta interacción facilitará el paso del egocentrismo de los tres años a una mayor colaboración hacia los seis o siete, ya que tiene que ponerse de acuerdo con los otros que experimentan y reflejan diversas formas de relación emotiva, de percepción y valoración de las situaciones, tiene que coordinar sus acciones con los demás, ayudarse y complementarse con el rol del compañero/a, se experimenta la participación, la competencia, el ser aceptado/a o rechazado/a…El niño/a en la representación de otro, reflexiona sobre la experiencia del otro y sobre la situación vivida por él/ella, asume el papel del otro, tomando su perspectiva y favoreciendo la desaparición del egocentrismo.
 Con el juego se potencia progresivamente la relación con los/as otros/as, lo que permite la asimilación del lenguaje y de diversas formas de comunicación, así como argumentar sus propósitos para que haya un entendimiento de estos.
El juego amplía el conocimiento del mundo social del adulto y prepara para el trabajo: Al representar las profesiones se descubre la vida social del adulto, las relaciones entre ellos, derechos y deberes de cada rol.
Por el juego se amplía el conocimiento de los hechos, situaciones y realidades sociales, porque cada niño/a aporta nuevas visiones del mundo representando distintos roles y distintas cualidades del mismo rol, ampliando la variedad de funciones sociales y de actitudes y explorando distintas modalidades relacionales.
El juego facilita el autoconocimiento, el desarrollo de la conciencia personal: En las interacciones lúdicas con sus iguales, las situaciones que experimenta provocan sentimientos, actitudes y comportamientos relacionales diferentes. El niño/a observa cómo reacciona él/ella ante distintas situaciones, cuál es su comportamiento y cuáles son sus habilidades o defectos.
Juegos de reglas y desarrollo social
Los juegos de reglas, aunque aparecen hacia los 4 – 5 años, se constituyen de los 7 a los 12 años. Estas actividades están estructuradas a base de reglas objetivas, siendo una falta la violación de las mismas.
 Los juegos de reglas son juegos de combinaciones sensoriomotoras o intelectuales con competencia entre los individuos y regulados por un código.
 Al final de la Educación Infantil el niño/a es capaz de incorporarse a los juegos de reglas, siendo esta capacidad de aceptación de las reglas un indicador de su madurez. Todo el desarrollo de la sociabilidad que promueven los juegos simbólicos individuales y colectivos se ve reforzado por los juegos de reglas.
El papel del juego cooperativo en el desarrollo social
    Los juegos cooperativos son aquellos en los que los jugadores dan y reciben ayuda para contribuir a fines comunes. Son juegos que promueven la comunicación, la cohesión, la confianza, teniendo en su base la idea de aceptarse, cooperar y compartir.
    En esta categoría de juego se puede incluir los juegos de representación colectivos, juegos motores y de regla que impliquen como elementos estructurales la participación, aceptación, ayuda y cooperación.
    Algunos estudios observacionales confirman que los programas de juego cooperativo estimulan un incremento de la conducta cooperativa espontánea entre niños/as de guardería durante el tiempo libre (Orlick, Mc Nally y O´Hara, 1978), en el juego libre que se realiza en la habitación de juego (Jensen, 1979) y entre los/as preescolares durante el juego libre en un gimnasio (Orlick y Foley, 1979).


TALLER DE TITERES
POBLACION: Niños y niñas de 3 a 7 años
OBJETIVO: Determinar el efecto del empleo de los títeres como herramienta pedagógica para estimular el desarrollo socio afectiva en los niños y niñas de preescolar.
OBJETIVOS ESPECIFICOS:
Brindar la posibilidad de indagar, explorar, conocer algunas de las manifestaciones dentro del área socio afectivo de los niños.
Posibilitar a los niños que expresen sus emociones y sentimientos a través de la participación en talleres con títeres
Ofrecer a los niños/as oportunidades para desarrollar la autonomía, entendida como capacidad para dirigir por si mismo su propio proceso de desarrollo socio afectivo.
Planear e implementar un proyecto de aula a través de títeres como estrategia metodológica que permita mejorar el  área socio afectiva
RECURSOS: Diversidad de Títeres
TIEMPO: 15 minutos
METODOLOGIA Los títeres gustan a todos los niños. Son un medio de expresión y creación. El niño, desde pequeñito logra prestar una fascinante atención a los personajes diversos que se les puede presentar, ya que viajan con ellos pasando un sinfín de historias, conociendo lugares, épocas y personajes nuevos. 
Los títeres permiten al niño:
  • Desarrollar su creatividad o imaginación.
  • Manifestar su personalidad.
  • Comunicar sentimientos.
  • Establecer un diálogo de tú a tú.
  • Descargar tensiones, o emociones.
¿Por qué usar títeres en el campo educativo?
  • Porque estimulan la capacidad de atención y concentración del niño.
  • Porque incrementan el vocabulario pasivo del niño.
  • Porque es un medio de estimulación auditiva y visual.
  • Porque desarrolla la comprensión del niño al interactuar con el títere.
  • Los títeres se pueden emplear para enseñar prevención y cuidado del cuerpo.
  • Son fáciles de crear o adquirir.
  • Permite a los niños comprender mejor los temas pre-escolares.
  • Estimulan el raciocinio lógico del niño.
  • Porque los invita a “viajar” con la imaginación.
  • Puede enseñarse además, valores, principios a desarrollar también la capacidad empática y la tolerancia.
Madurez psicosocial Con un títere en la mano, el niño se desinhibe; aun el más tímido se sentirá protegido, escudado por el muñeco, y luego de dos o tres sesiones comenzarán a hablar, a comunicarse con los demás.. Los títeres generan sentimientos de confianza y familiaridad, no tanto por lo que los muñecos son, sino por lo que los niños ponen en ellos. Esto permite abrir un mundo de sugestión y fantasía al que el niño puede entregar su propia interioridad. señala la posibilidad que brindan los títeres para que los niños proyecten o se identifiquen con ellos. Señala que es uno de los medios más interesantes para el trabajo con pequeños ya que permite «situarse en un plano de intersección entre lo lúdico y lo real», porque el niño puede identificarse con ese objeto lúdico y crear con él escenas imaginarias, pero también puede proyectar y atribuirle vivencias reales que no podría aceptar en sí mismo. Se pueden recrear situaciones y vivir los contenidos propuestos con un riesgo muy bajo y la facilidad de entrar y salir del espacio imaginario sin la connotación de tragedia, dolor y drama que tiene el accidente en la vida cotidiana.
En las escuelas, los títeres suelen ser utilizados para diversos fines: enseñar hábitos como lavarse los dientes o sentarse en orden, explicar contenidos, ejercicios del área de lenguaje, actividad del área de las artes plásticas (cuando se fabrican muñecos),
EVALUACION.
Mediante la actividad de los títeres se evaluaran varios aspectos del entorno de los niños y su rol en la familia, el tipo de relación que lleva con cada una de las personas que le rodean, tendremos conciencia de sus sentimientos, emociones  y preocupaciones que nos ayudaran  determinar pautas importantes en el desarrollo de su personalidad.
(Actividad de títeres de dedos)