Desarrollo
de la personalidad en preescolar
La
personalidad es un conjunto de conductas y características propias de una
persona. El desarrollo de la personalidad se inicia durante los primeros años
de vida y trascurre a lo largo del desarrollo vital.
La
personalidad es parte de la identidad de una persona, su forma de pensar, de
sentir, de actuar. Formas diversas de comportamientos que incluyen sentimientos
y emociones que son la base de la forma de pensar y actuar de las personas
pequeñas o mayores
En
general, y sin atender a definiciones ni teorías concretas, el desarrollo de la
personalidad hace referencia a las tendencias individuales de las personas y a
los procesos emocionales o forma de sentir y expresarse emocionalmente, en este
caso al desarrollo individual de los niños menores de seis años.
El
desarrollo de la personalidad es por lo tanto una tendencia a actuar de una
manera y una tendencia particular de
reaccionar emocionalmente.
La
forma de pensar y actuar se relaciona con tendencias innatas,
psicofisiológicas, y con el aprendizaje socio-afectivo en interacción con el
ambiente.
Hay un
alto consenso en que la personalidad permanece relativamente estable durante la
vida, que existen patrones o tendencias
que permiten agrupar a las personas dentro un perfil de personalidad y que los
primeros años de vida, especialmente entre los dos y los 7 años, son
importantes para el desarrollo social y de la personalidad.
Las
teorías de la personalidad tratan de
explicar cómo se produce y se desarrolla la personalidad.
G. J.
Craig (2001, p. 239 en Desarrollo Psicológico; Ed. Pearson) enumera 3 teorías
que estudian el desarrollo de la personalidad en la infancia:
1.-
Teorías psicodinámicas: Freud destaca la importancia del desarrollo de los
instintos fisiológicos y la exigencias sociales para controlar los deseos,
emociones y aceptar normas sociales, los instintos y las exigencias sociales
entran en conflicto entre lo que se desea y lo que se puede hacer y a partir de
este esquema de funcionamiento socio-personal se desarrolla una tendencia de la
personalidad que impulsa y estimula una forma de comportarse, de actuar,
tendencias neuróticas, psicóticas que van marcando el comportamiento de las personas
y su personalidad, pueden terminar en trastornos o simplemente una forma de
actuar de estilo o tendencia personal: más extrovertido, menos extrovertido,
impulsivo, normativo, etc.
"Freud
insistió en que el preescolar debe aprender a afrontar las intensas emociones
innatas en formas que sean aceptables para la sociedad” p. 239, apartado Revisión
de tres teorías. Cap. 7.
2.-
Teorías Aprendizaje Social: El desarrollo del comportamiento personal o la
personalidad es el resultado de las influencias del ambiente asimiladas y
elaboradas de forma individual y cognitiva por el sujeto. Las conductas se
moldean y se aprende a actuar de una manera determinada observando modelos de
comportamiento-conductas.
"La
conducta del niño es moldeada no sólo por las recompensas y castigos externos,
sino también por los modelos de los roles.” p. 239, apartado Revisión de tres
teorías. Cap. 7.
3.-
Teorías cognitivas: El núcleo del desarrollo de la personalidad puede estar
influido de varias formas fundamentales, según el enfoque teórico
constructivista que se utilice.
Ahora
bien, las teorías cognitivas tienen en común que el desarrollo social-personal
depende de factores cognitivos, del desarrollo y habilidades cognitivas que
permiten comprender, percibir y elegir conductas y controlarlas. Estas conductas externas, ambientales, son
controladas y adquiridas cognitivamente, en dependencia e interrelación con
factores innatos, físico-biológicos, y ambientales. Según el enfoque constructivista
que se elija el peso específico del desarrollo de la personalidad y del
desarrollo social de las conductas estará influido por factores innatos,
externo-ambientales o interno-individual, y en función de las etapas del
desarrollo el sujeto puede controlar y adquirir o no ciertas conductas
personales y sociales.
El niño aprende a
desarrollar conductas de género: según sea un niño o una niña, aprende a
desarrollar conductas según el rol: alumno-educador, hijos-familia, aprende a
desarrollar conductas según contextos: en la calle, en casa, en el patio, en
clase y así sucesivamente según la edad, los contextos y las normas sociales de
su ambiente micro (familia) y macro (entorno social-cultural), estas conductas
perfilan la forma de ser de grupos sociales, culturas, países y a la vez los
individuos actuar dentro de esas culturas según sus propias formas personales,
según su personalidad.
En
síntesis, un complejo de factores que puede controlar el individuo en función
de la edad y en función de sus adquisiciones y desarrollo cognitivo.
Y en
cualquier caso, la influencia de la familia, del ambiente y de la educación
favorece o desfavorece el desarrollo de la personalidad sana, en mayor o menor
medida según los recursos personales de los niños.
Dimensión
socio-afectiva
La comprensión de la
dimensión socio-afectiva hace evidente la importancia que tiene la
socialización y la afectividad en el desarrollo armónico e integral en los
primeros años de vida incluyendo el periodo de tres a cinco años.
El desarrollo
socio-afectivo en el niño juega un papel fundamental en el afianzamiento de su
personalidad, auto imagen, auto concepto y autonomía, esenciales para la
consolidación de su subjetividad, como también en las relaciones que establece
con los padres, hermanos, docentes, niños y adultos cercanos a él, de esta
forma va logrando crear su manera personal de vivir, sentir y expresar
emociones y sentimientos frente a los objetos, animales y personas del mundo,
la manera de actuar, disentir y juzgar sus propias actuaciones y las de los
demás, al igual que la manera de tomar sus propias determinaciones.
La emocionalidad en el
niño es intensa, domina parte de sus acciones, pero es igualmente cambiante: de
estados de retraimiento y tristeza, puede pasar a la alegría y el bullicio,
olvidando rápidamente las causas que provocaron la situación anterior. El
control sobre sus emociones es débil, no pone distancia entre él y sus
sentimientos y difícilmente llega a criticarlos, juzgarlos o corregirlos; es
impulsivo y vive con profundidad sus penas y alegrías, haciendo a veces que sus
temores sean intensos. El niño pone emoción y sentimiento en todo lo que hace,
y mucho más aún cuando la actividad es lúdica, por ello las realiza con
entusiasmo o por el contrario se niega con gran resistencia a realizarlas.
El niño va logrando su
desarrollo afectivo a través de esta emotividad y sus diferentes
manifestaciones, de la misma forma como las otras personas, especialmente los
más cercanos y significativos para él, como docentes, adultos, amigos, las
asumen y le ayudan a vivirlas. Una relación positiva con ellos es estimulante y
eficaz, así como una negativa malogra los esfuerzos de los niños y crea riesgo
de desarrollar cualquier tipo de conductas frustradas o sentimientos de
fracaso.
Procurar un adecuado
desarrollo socio - afectivo del niño implica facilitar la expresión de sus
emociones, tanto de ira, rabia, temor, llanto, como también de bienestar,
alegría, gozo, amor, entusiasmo, darle seguridad en sus acciones, facilitando
la oportunidad de escoger, decidir y valorar dentro de una relación de respeto
mutuo, de aceptación, de cooperación voluntaria, de libertad de expresión, de
apreciación de sus propios valores y de solidaridad y participación, hace parte
de la formación para la vida, por cuanto permite a los niños ir creando su
propio esquema de convicciones morales y de formas de relacionarse con los
demás.
¿Qué es el Desarrollo Socio‐emocional?
El desarrollo socio‐emocional es la capacidad de un niño de comprender
los sentimientos de los demás, controlar sus propios sentimientos y
comportamientos y llevarse bien con sus compañeros. Para que los niños puedan adquirir
las habilidades básicas que necesitan, tal como cooperación,
seguir instrucciones, demostrar control propio y prestar
atención, deben poseer habilidades socio‐emocionales. Los sentimientos de confianza,
seguridad, amistad, afecto y humor son todos parte del desarrollo
socio‐emocional de un niño. Una relación positiva
de un niño con adultos que le inspire confianza y seguridad, es la clave para
el desarrollo socio‐emocional exitoso.
El desarrollo socio‐emocional implica la adquisición de un conjunto de
habilidades. Entre ellas las más importantes son la capacidad de:
·
Identificar y comprender sus propios sentimientos
·
Interpretar y comprender con exactitud el estado
emocional de otras personas
·
Manejar emociones fuertes y sus expresiones de una
forma constructiva
·
Regular su propio comportamiento
·
Desarrollar la capacidad para sentir empatía por
los demás
·
Establecer y mantener relaciones
Cada una de estas
habilidades se desarrollan a un ritmo propio y se sustentan una sobre la otra.
El fundamento del desarrollo socio‐emocional
se inicia en la infancia. Un bebé de dos meses de edad se tranquiliza y sonríe
al oír la voz de uno de sus padres. Cuando la persona que cuida al niño le
habla, él/ella fija su atención en la cara de la persona
amada. Saber leer las señales de su niño y prestarle atención
desde el momento en que nace , da inicio a la formación de su
desarrollo socio‐emocional. Desarrollando así una relación de
seguridad, confianza y amor.
BIENESTAR SOCIO‐EMOCIONAL
Desarrollar la capacidad
para experimentar y controlar las emociones, formar relaciones positivas
seguras y explorar y aprender en todas las áreas del ambiente del
niño (familia, comunidad y origen cultural).
Las relaciones son clave
para desarrollar confianza, empatía, compasión, generosidad y consciencia.
¿Por qué es Importante el Desarrollo
Socio-Emocional?
El desarrollo socio‐emocional de un niño es tan importante como su
desarrollo cognitivo y físico. Es importante saber que los niños no nacen
con habilidades socio‐emocionales. El rol de sus padres, las
personas que los cuidan y sus maestros, es enseñar y promover estas
habilidades.
El
desarrollo socio‐emocional provee al niño un sentido de
quién es él en el mundo, cómo aprende y
le ayuda a establecer relaciones de calidad con los demás. Esto es
lo que impulsa a un individuo a comunicarse, conectarse con otros y lo que es
aún más importante, le ayuda a resolver conflictos, adquirir confianza en sí
mismo y lograr sus metas. Establecer una firme base socio‐emocional desde la niñez ayudará al niño
a prosperar y ser feliz en la vida. Estará mejor
preparado para manejar el estrés y perseverar durante los momentos difíciles
de su vida adulta.
¿Cómo podemos, nosotros como padres, apoyar el
desarrollo socio‐emocional de nuestro hijo?
En el pasado, los educadores han hecho énfasis
en las habilidades académicas para determinar el éxito de un niño. Esos días
anticuados pasaron hace mucho y ahora sabemos la importancia
que tiene el desarrollo socio‐emocional. El
método para enseñar el desarrollo socio‐emocional
es más incierto que el desarrollo físico o cognitivo, pero existe una
cantidad cada vez mayor de investigaciones disponibles para apoyarlo. Dicho
esto, nosotros como padres y educadores debemos aprender a interpretar las
señales emocionales de nuestros niños, para que podamos ayudarlos a identificar
sus emociones; ser un ejemplo de comportamiento; interactuar con ellos
en forma afectuosa; demostrar consideración por sus sentimientos,
deseos y necesidades; expresar interés en sus actividades diarias; respetar sus
puntos de vista; expresar orgullo por sus logros y motivarlos y apoyarlos
durante los momentos de estrés.
NIÑOS DE EDAD PREESCOLAR (3 A 5 AÑOS)
Las personas más
importantes en la vida de los niños en edad preescolar es su familia.
Durante los primeros
años preescolares, los niños desean complacer a los
demás. Con frecuencia necesitan aprobación, reafirmación
y atención. Pueden sentir miedo cuando se separan de los padres o de las
personas que los cuidan, pero generalmente se consuelan y se ajustan fácilmente
a nuevos ambientes en unos cuantos minutos. Los niños en edad
preescolar empiezan a aprender cómo interactuar con sus
compañeros.
Tienen más capacidad
para adquirir habilidades socio‐emocionales porque ya se
han desarrollado más mental y físicamente. Tienen mayor capacidad para autorregularse y
han aprendido a interpretar las emociones de las demás personas.
A los tres años de edad,
el niño da un gran salto al mundo de la socialización. Cuando los niños de esta
edad se exponen a oportunidades sociales, estarán atraídos naturalmente hacia
el juego social. La función de los padres y de las personas que los cuidan
es “orientar” al niño durante las interacciones sociales,
cuando lo necesiten. Los padres y adultos
deben enseñarles a los niños palabras para que participen en el juego y deben
darles opciones sobre cómo resolver conflictos. Empezar a aprender estas habilidades
en este momento desarrollará la confianza en sí mismos y los
hará sentirse positivos al jugar con otros niños.
La imaginación de los
niños aumenta a esta edad. Es importante dejar que sea
creativo y motivar su imaginación. “Con toda esta imaginación burbujeante,
aparecen dos nuevos atributos. Lo más probable es que aparezca el sentido del
humor y será evidente su capacidad de demostrar empatia
por los demás”.
A los cuatro años de
edad, los niños en edad preescolar pasan mucho tiempo divirtiéndose con
juegos de fantasía. Intentan imitar a todas las personas desde papá
y mamá, hasta el basurero o el policía. El propósito detrás de este tipo
de juego es entender la función de los adultos en sus vidas. La personalidad y
el control emocional del niño se desarrollan mucho durante los años preescolares.
Enseñarle y ayudarle a comprender y a reconocer sus
sentimientos, le ayudará mientras continúa creciendo. Se está creando la base
fundamental para las interacciones sociales de toda la vida.
Conforme los niños
preescolares crecen, empiezan a depender menos de los demás.
Tienen más confianza y
son más independientes. Empiezan a comprender cómo comportarse en
situaciones sociales, cooperando, compartiendo y cumpliendo con las reglas.
Notará que su niño discutirá más con usted para justificar sus
deseos e ideas. Se dará cuenta que ellos pueden usar la lógica para justificar
la razón por la cual deberían poder hacer algo con lo que
usted anteriormente no estaba de acuerdo
que hicieran.
Es nuestro trabajo
ser ejemplo de la conducta que deseamos de parte de nuestros niños, ayudándolos
a identificar y a validar sus sentimientos y enseñándoles habilidades para interactuar
con sus compañeros.
Recuerde que los niños
son diferentes. Un niño puede ser extrovertido, cariñoso y reaccionar con
curiosidad ante situaciones nuevas. Otros niños podrían ser tímidos, tener
dificultad para entrar en confianza con las personas y ser cautelosos ante
situaciones nuevas o podrían ser exigentes y poco colaboradores. Ninguna
personalidad es “mejor” o “peor” que cualquier otra. Podría ser más difícil
para algunos niños que para otros participar en los juegos con sus compañeros,
lo cual está bien. Como padres y personas a cargo de un niño, podemos ayudarlos
con sus emociones, proporcionándoles estructura, consistencia y expectativas
realistas con respecto a su conducta. Esto les ayudará a adquirir más confianza
para establecer amistades y a participar en los juegos con sus compañeros. Las
habilidades socio‐emocionales permanecerán con el niño durante
toda su vida
DESARROLLO SOCIAL Y EMOCIONAL DE LOS NIÑOS DE EDAD PRE-ESCOLAR, DE 3 A 5
AÑOS
· Disfrutan los juegos de pretender con otros
niños
· Empiezan a aprender a compartir y a demostrar
mejor capacidad para tomar turnos
· Tienen necesidad de conocer reglas
claras y consistentes y las consecuencias por romperlas
· Necesitan motivación para expresar sus sentimientos
por medio de palabras
· Empiezan a hacerse responsables por sus actos
· Los amigos son más interesantes que los
adultos
· Juegan afuera con poca supervisión; les gusta
que se les tenga confianza
· Usan más las palabras para resolver
conflictos
· Tienen cierta capacidad para sentir empatía
Cuando los niños son pequeños, los
padres, las personas que los cuidan, los maestros de preescolar y otros adultos
son las influencias más importantes en su desarrollo social y emocional.
ACTIVIDADES PARA PROMOVER EL DESARROLLO SOCIO‐EMOCIONAL: NIÑOS DE 3 A 5 AÑOS
• Jugar en grupos pequeños, para que usted pueda
ayudar a su niño durante los conflictos.
· Jugar con juegos de mesa en los que se tomen
turnos
· Leer libros acerca de diferentes sentimientos
· Jugar a pretender para proveerles del lenguaje
y ejemplos de cómo jugar con otros niños
· Ponerlos a ayudar en la casa (guardar sus
juguetes, sacar la ropa de la secadora, ayudar a cargar arơculos)
· Darles opciones acerca de cosas que ellos
pueden hacer o tener 4 y 5 años
• Proveer oportunidades para jugar afuera con los
demás, pero mantener la vigilancia
· Pedirle al niño que hable acerca de un libro
que leyeron y hacerle preguntas acerca del libro
· Llevarlo al parque, al museo o la biblioteca
para que participe con otros
· Motivarle para que tome decisiones
· Pedirle que ayude con
quehaceres (poner la mesa, darle de comer al perro, recoger los juguetes,
ayudar a cocinar)
¿Qué pueden hacer las personas que cuidan a los niños y los padres para
desarrollar habilidades socio-emocionales?
· Seguir
reglas, rutinas e instrucciones
· Identificar
los sentimientos en sí mismo y en los demás
· Controlar
el enojo y los impulsos
· Resolver
problemas
· Sugerir a
sus compañeros temas para juegos y actividades
· Compartir los juguetes y otros
materiales
· Tomar turnos · Ayudar a adultos y a compañeros
· Elogiar
· Entender cómo y cuándo disculparse
· Expresar empatía hacia los
sentimientos de los demás
· Reconocer que el enojo puede
impedir la solución de los problemas, aprender cómo reconocer
el enojo en sí mismo y en los demás y cómo calmarse
· Conocer las maneras apropiadas para expresar
el enojo.
Un títere
puede contar cuentos acerca de diferentes temas. Haga que el títere haga
preguntas y que el niño las responda para ayudar a resolver el problema del
títere.
CÓMO ENSEÑAR HABILIDADES SOCIALES
MÉTODO DE SEIS PASOS PARA RESOLVER PROBLEMAS
1. Ayude a los niños a expresar el problema (“Veo que estás enojado por
esto”). Pídale a cada niño que describa lo que sucede y que después repita el
problema (recuérdeles las reglas de seguridad).
2. Ayude a los
niños a generar ideas que puedan resolver el problema. “¿Cómo podrías resolver
el problema?” (de sugerencias si es necesario).
3. Hable acerca de
las ideas que podrían dar resultado. Hable acerca de situaciones hipotéticas y
sus soluciones “¿Qué tal si……?” “¿Y si…….?”
4. Haga que los
niños lleguen a un acuerdo acerca de lo que ellos piensan que es justo. “¿Te
parece bien esto?”
5. Ayude a los
niños a intentar la idea. Retroceda y observe cómo interactúan los niños.
6. Revise las
ideas para ver cómo funcionaron. Después que ellos jueguen exitosamente durante
algunos minutos, vuelva a entrar en la conversación. Determine si ellos
necesitan más ejemplos. Elógielos por la forma en la que hablaron acerca del
problema. Proporcione ejemplos específicos, “Todos ustedes hicieron un gran
trabajo al determinar cómo jugar juntos.
EL
PAPEL DE LOS JUEGOS SIMBÓLICOS
Estimula la comunicación
y cooperación con los iguales: El deseo de reproducir el mundo del adulto hace
que el niño/a necesite compañeros/as de juego, esta interacción facilitará el
paso del egocentrismo de los tres años a una mayor colaboración hacia los seis
o siete, ya que tiene que ponerse de acuerdo con los otros que experimentan y
reflejan diversas formas de relación emotiva, de percepción y valoración de las
situaciones, tiene que coordinar sus acciones con los demás, ayudarse y
complementarse con el rol del compañero/a, se experimenta la participación, la
competencia, el ser aceptado/a o rechazado/a…El niño/a en la representación de
otro, reflexiona sobre la experiencia del otro y sobre la situación vivida por
él/ella, asume el papel del otro, tomando su perspectiva y favoreciendo la
desaparición del egocentrismo.
Con el juego se
potencia progresivamente la relación con los/as otros/as, lo que permite la
asimilación del lenguaje y de diversas formas de comunicación, así como
argumentar sus propósitos para que haya un entendimiento de estos.
El juego amplía el
conocimiento del mundo social del adulto y prepara para el trabajo: Al
representar las profesiones se descubre la vida social del adulto, las
relaciones entre ellos, derechos y deberes de cada rol.
Por el juego se amplía
el conocimiento de los hechos, situaciones y realidades sociales, porque cada
niño/a aporta nuevas visiones del mundo representando distintos roles y
distintas cualidades del mismo rol, ampliando la variedad de funciones sociales
y de actitudes y explorando distintas modalidades relacionales.
El juego facilita el
autoconocimiento, el desarrollo de la conciencia personal: En las interacciones lúdicas con sus iguales, las
situaciones que experimenta provocan sentimientos, actitudes y comportamientos
relacionales diferentes. El niño/a observa cómo reacciona él/ella ante
distintas situaciones, cuál es su comportamiento y cuáles son sus habilidades o
defectos.
Juegos de reglas y desarrollo social
Los juegos de reglas,
aunque aparecen hacia los 4 – 5 años, se constituyen de los 7 a los 12 años.
Estas actividades están estructuradas a base de reglas objetivas, siendo una
falta la violación de las mismas.
Los juegos de
reglas son juegos de combinaciones sensoriomotoras o intelectuales con
competencia entre los individuos y regulados por un código.
Al final de la
Educación Infantil el niño/a es capaz de incorporarse a los juegos de reglas,
siendo esta capacidad de aceptación de las reglas un indicador de su madurez.
Todo el desarrollo de la sociabilidad que promueven los juegos simbólicos
individuales y colectivos se ve reforzado por los juegos de reglas.
El papel del juego cooperativo en el desarrollo
social
Los
juegos cooperativos son aquellos en los que los jugadores dan y reciben ayuda
para contribuir a fines comunes. Son juegos que promueven la comunicación, la
cohesión, la confianza, teniendo en su base la idea de aceptarse, cooperar y
compartir.
En
esta categoría de juego se puede incluir los juegos de representación
colectivos, juegos motores y de regla que impliquen como elementos
estructurales la participación, aceptación, ayuda y cooperación.
Algunos estudios observacionales confirman que los programas de juego cooperativo
estimulan un incremento de la conducta cooperativa espontánea entre niños/as de
guardería durante el tiempo libre (Orlick, Mc Nally y O´Hara, 1978), en el
juego libre que se realiza en la habitación de juego (Jensen, 1979) y entre
los/as preescolares durante el juego libre en un gimnasio (Orlick y Foley,
1979).
TALLER
DE TITERES
POBLACION: Niños y niñas de 3 a 7 años
OBJETIVO: Determinar el efecto del empleo de los títeres como herramienta
pedagógica para estimular el desarrollo socio afectiva en los niños y niñas de
preescolar.
OBJETIVOS ESPECIFICOS:
Brindar la posibilidad de indagar, explorar, conocer algunas de las
manifestaciones dentro del área socio afectivo de los niños.
Posibilitar a los niños que expresen sus emociones y sentimientos a
través de la participación en talleres con títeres
Ofrecer a los niños/as oportunidades para desarrollar la autonomía,
entendida como capacidad para dirigir por si mismo su propio proceso de
desarrollo socio afectivo.
Planear e implementar un proyecto de aula a través de títeres como
estrategia metodológica que permita mejorar el
área socio afectiva
RECURSOS: Diversidad de Títeres
TIEMPO: 15 minutos
METODOLOGIA Los títeres gustan a todos los niños. Son un medio de expresión y
creación. El niño, desde pequeñito logra prestar una fascinante atención a los
personajes diversos que se les puede presentar, ya que viajan con ellos pasando
un sinfín de historias, conociendo lugares, épocas y personajes nuevos.
Los títeres permiten al niño:
- Desarrollar su creatividad
o imaginación.
- Manifestar su
personalidad.
- Comunicar
sentimientos.
- Establecer un
diálogo de tú a tú.
- Descargar
tensiones, o emociones.
¿Por qué usar títeres en el
campo educativo?
- Porque estimulan la
capacidad de atención y concentración del niño.
- Porque incrementan
el vocabulario pasivo del niño.
- Porque es un medio
de estimulación auditiva y visual.
- Porque desarrolla
la comprensión del niño al interactuar con el títere.
- Los títeres se
pueden emplear para enseñar prevención y cuidado del cuerpo.
- Son fáciles de
crear o adquirir.
- Permite a los niños
comprender mejor los temas pre-escolares.
- Estimulan el
raciocinio lógico del niño.
- Porque los invita a
“viajar” con la imaginación.
- Puede enseñarse
además, valores, principios a desarrollar también la capacidad empática y
la tolerancia.
Madurez
psicosocial Con un títere en la mano, el niño se desinhibe; aun el más tímido
se sentirá protegido, escudado por el muñeco, y luego de dos o tres sesiones
comenzarán a hablar, a comunicarse con los demás.. Los títeres generan
sentimientos de confianza y familiaridad, no tanto por lo que los muñecos son,
sino por lo que los niños ponen en ellos. Esto permite abrir un mundo de sugestión
y fantasía al que el niño puede entregar su propia interioridad. señala la
posibilidad que brindan los títeres para que los niños proyecten o se
identifiquen con ellos. Señala que es uno de los medios más interesantes para
el trabajo con pequeños ya que permite «situarse en un plano de intersección
entre lo lúdico y lo real», porque el niño puede identificarse con ese objeto
lúdico y crear con él escenas imaginarias, pero también puede proyectar y
atribuirle vivencias reales que no podría aceptar en sí mismo. Se pueden
recrear situaciones y vivir los contenidos propuestos con un riesgo muy bajo y
la facilidad de entrar y salir del espacio imaginario sin la connotación de
tragedia, dolor y drama que tiene el accidente en la vida cotidiana.
En las
escuelas, los títeres suelen ser utilizados para diversos fines: enseñar
hábitos como lavarse los dientes o sentarse en orden, explicar contenidos,
ejercicios del área de lenguaje, actividad del área de las artes plásticas
(cuando se fabrican muñecos),
EVALUACION.
Mediante
la actividad de los títeres se evaluaran varios aspectos del entorno de los
niños y su rol en la familia, el tipo de relación que lleva con cada una de las
personas que le rodean, tendremos conciencia de sus sentimientos, emociones y preocupaciones que nos ayudaran determinar pautas importantes en el
desarrollo de su personalidad.
(Actividad de títeres de
dedos)